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GIRO DE ITALIA 2017 14ª etapa: CASTELLANIA-OROPA 131 KMS. 

Tom Dumoulin delante del monumento funerario de Fausto Coppi en Castellania.

GIRO DE ITALIA

El "zasca" de Tom Dumoulin

El ciclista neerlandés le mete 23 segundos más a Nairo Quintana en su terreno

CLASIFICACIÓN DE LA ETAPA

 

1. Tom Dumoulin (NED) - 3:02:34

2. Ilnur Zakarin (RUS) a 0:03

3. Mikel Landa (ESP) a 0:09

4. Nairo Quintana (COL) a 0:14

5. Thibaut Pinot (FRA) a 0:35

6. Adam Yates (GBR) a 0:41

7. Vincenzo Nibali (ITA) a 0:43

8. Franco Pellizotti (ITA) a 0:43

9. Steven Kruijswijk (HOL) a 0:46

10. Domen. Pozzovivo (ITA) a 0:50

CLASIFICACIÓN GENERAL

1. Tom Dumoulin (NED) - 59:31:17

2. Nairo Quintana (COL) a 2:47

3. Thibaut Pinot (FRA) a 3:25

4. Vincenzo Nibali (ITA/) a 3:40

5. Ilnur Zakarin (RUS) a 4:24

6. Bauke Mollema (NED) a 4:32

7. Tanel Kangert (EST) a 4:55

8. Domenico Pozzovivo (ITA) a 4:59 9. Bob Jungels (LUX/) a 5:28

10. Andrey Amador (CRC) a 5:36

En el ciclismo todo está inventado, o no, Cada etapa de una gran vuelta se puede comparar con alguna otra, o no. La historia de este deporte es ya tan larga que siempre hay un ejemplo al que remitirse; de los tiempos del ciclismo de hierro o de los que ya tenían la cámara de televisión sobre la chepa de los ciclistas.

 

Durante algunos kilómetros, la etapa del Santuario de Oropa se pareció a la de 1993, cuando el letón Piotr Ugrumov distanció a Miguel Indurain. Fueron unos minutos angustiosos. El navarro le savaba minuto y medio de ventaja en la clasificación y allí, en medio de los bosques de la reserva natural del Sacro Monte, a Indurain se le aparecieron todos los fantasmas de su alergia primaveral.

Fue Ugrumov primero; Chiappucchi, Tonkov, Roche y Argentin después. Le atacaron y le dejaron atrás, vestido de rosa, forzando el ritmo para poder llegar a alguna rueda salvadora. Indurain les perdió de vista en las curvas, no tenía referencia alguna de sus adversarios, y se empezó a angustiar. Todavía no se había implantado el pinganillo, pero apareció por allí el genio, José Miguel Echavarri, su director, su mentor. Infringió todas las reglas. No podía acercarse con el coche pero lo hizo, a pesar de las maniobras de varias motos y el coche de los comisarios.

 

Tranquilizó a Miguel; le dijo que Ugrumov sólo iba unos segundos por delante, le pidió que las curvas no le impidieran ver más allá, que cogiera su ritmo hasta la meta. Llegó a 40 segundos, suficientes para salvar con holgura el jersey rosa. Ugrumov ni siquiera ganó la etapa. Fue por Massimo Girotto por quien repicaron las campanas del santuario de la Virgen Negra de Oropa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Podía parecer que 24 años después se iba a repetir la misma escena en idéntico escenario cuando a tres kilómetros y medio de la meta, con el Movistar exprimiéndose en la subida y tras un ataque de Zakarin, Nairo Quintana aceleró en la cabeza y abrió hueco. Por un momento, al líder Tom Dumoulin se le vieron las costuras y pareció que ya que tantas veces le han comparado con Indurain, tendría que imitar el comportamiento del navarro, mantener la calma y limitar los daños.

Pero Nairo no estaba tan fino como se le suponía y a pesar de las apariencias y ese pedalear suelto que exhibía, Dumoulin no le perdió de vista entre las curvas y pensó que en vez de imitar a Indurain defendiendo el rosa, tal vez era el momento de copiar a Marco Pantani, atacando de rosa, como en 1999, cuando después de un pinchazo a nueve kilómetros de la meta, remontó a todo el pelotón para ganar la etapa.

O tal vez se inspiró en Fausto Coppi, cuya tumba visitó antes de la salida en Castellania, el pueblo del campeón italiano, el más pequeño del que ha salido el Giro en su historia, sólo 90 habitantes pero un inequívoco aroma a ciclismo en el museo del gran campeón, el más grande que ha dado Italia según los aficionados de su país.

Dumoulin tenía todas las de perder en el terreno de sus adversarios, pero ganó. Nunca perdió de vista a Nairo, llegó a su altura y neutralizó la aventura cuando quedaba algo más de un kilómetro. Sólo Zakarin y Mikel Landa –lástima de caída el día de la motocicleta–, siguieron su estela.

 

Cuando en los últimos metros distanció a Quintana, a Landa y a Zakarin, por este orden, les dio a sus rivales eso que se ha puesto tan de moda en las redes sociales, un zasca de campeonato. De Oropa sale más reforzado que de la contrarreloj, porque se supone que no era su terreno y ahora está con 23 segundos más de ventaja sobre Nairo, que tendrá que desplegar todas sus armas para desplazar a un líder sólido, que se convierte en candidato firme a ganar el Giro. Las campanas del santuario de la Virgen Negra repicaron en su honor.

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