top of page

TOUR DE FRANCIA 2017  15 de julio 14ª etapa Blagnac-Rodez / 181,5 kms.

LA CARRERA

Fabio Aru, rodeado de sus compañeros del equipo Astana, durante la etapa.  ©ASO

Estar  a lo que hay que estar

Aru pierde el jersey amarillo por un despiste que le distancia de la cabeza del pelotón

CHRIS FROOME

"Kwiatkowski ha estado increíble. Me gritó: '¡Vamos!, ¡Vamos! ¡Que vas a lograr diferencias!" 

FABIO ARU

"Me despisté y no estaba bien colocado, Para cuando quise reaccionar se había puesto muy difícil llegar delante"

En el Tour hay que estar a lo que hay que estar, con las orejas tiesas y desconfiando de todos, como quien se mueve por un saloon del Oeste, rodeado de pistoleros y mesas donde los tahúres se hacen trampas al poquer. A Fabio Aru se le quedó, al llegar a la meta, la misma cara que a quienes apuestan cincuenta euros porque están seguros de que han engañado al trilero y saben debajo de que cubilete está la bolita. Pero no lo saben.

 

Aru estaba seguro de mantener su maillot amarillo después de dos etapas en los Pirineos, y de su esfuerzo en La Planche des Belles Filles que le había acercado a la cabeza, pero los trileros aparecen por todas partes con sus cubiletes para engañar a quien se deje, y después de tanto esfuerzo por los Pirineos, sin equipo que le ayudara, en lo que parecía un día bastante tranquilo, sacaron su mesa, sus cubiletes, y despistaron al líder, que ya no lo es.  

 

Posiblemente, ni siquiera había mirado el libro de ruta para comprobar lo complicados que eran los últimos cinco kilómetros. Puede ser, también, que nadie desde el coche le avisara del peligro de esos fatídicos kilómetros finales, del descenso continuado hasta que comenzaba el último repecho, que no era la primera vez que se subía.

Por no mirar, los del Astana ni siquiera le echaron un vistazo, antes de salir del hotel por la mañana, a la clasificación de la etapa la última vez que se llegó a Rodez, hace dos años. Ganó Van Avermaert, lo que ya es un aviso a navegantes por las características del corredor, pero es que además, entre los primeros se colaron Froome y Nibali. Si el primer indicio ya era claro, este segundo tendría que haber puesto a Fabio Aru alerta, como estuvieron Daniel Martin y Rigoberto Urán, que entraron con el mismo tiempo que Froome.

Pero a veces se está sin saber que se está. El líder inesperado viaja en una nube y no se percata de detalles que pueden ser importantes, como viajar, a pocos kilómetros de la meta, en la zona delantera del pelotón, como hacía el Sky de Froome. Aru tal vez no tenga equipo para pelear en los grandes colosos, pero sí debería tenerlo al menos para llevarle por donde debe.

Quién sabe. El coche del director del Astana, como Aru era el líder en la clasificación, ocupaba el primer puesto de la fila, así que vieron desde cerca el desastre. Mientras Kwiatkowski le gritaba a Froome que acelerara para coger diferencias, ¡vamos, vamos!, le decía, Aru, a la luna de Valencia, ocupaba uno de los últimos lugares de un pelotón que empezó a estrecharse porque la carretera también lo hacía, y a coger velocidad cuesta abajo, dos factores difíciles para remontar.

Así que cuando llegó el repecho en Rodez, Aru estaba ya muy lejos y sabía que iba a perder el liderato, porque miraba hacia arriba y veía los cortes entre los grupos y el casco amarillo de Chris Froome brillando en lo más alto. Por no estar a lo que hay que estar; por no aprender la lección de Peyragudes cuando él mismo consiguió vestirse de amarillo cuando sólo faltaban 300 metros para la meta después de una etapa kilométrica. En esa ocasión fue porque a Froome le fallaron las fuerzas; esta vez, sin embargo, un despiste del líder le devolvió los galones al británico.

No me gustaría estar en la cena del Astana después de la etapa, con ambiente de funeral y puede que con Vinokourov paseándose por allí entre las mesas. Hace dos días colgaron un vídeo en el que se le ve, en el autobús del equipo, celebrando el jersey amarillo de su jefe de filas. Supongo que no publicarán el de Rodez, porque las imprecaciones pueden ser irreproducibles.

bottom of page